Dios no es el mundo

“¿por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?”
Salmos 10:1

¿Dios se olvida de nosotros? ¿Dónde está cuando sufrimos? Muchas veces hay un gran abismo entre lo que esperamos de la fe y lo que experimentamos. Tendemos a creer que la ayuda de Dios estará cuando la necesitemos, pero cuando nuestra experiencia está por debajo de nuestras expectativas, o sufrimos y no vemos a Dios en ningún sitio, nos desencantamos. Entonces nos preguntamos si Dios es injusto o por qué no resuelve situaciones de dolor. Cuando pasa esto, la Palabra nos dice qué hacer:

1- Recuperar una percepción correcta de la fe en Dios.  Creer es una cuestión de, además de evidencias, voluntad. Se trata de confiar en la Palabra y vivirla. La fe está ahí donde uno se entrega de tal manera que es capaz de renunciar a su vida por absurdo que parezca. También debemos evitar confundir a Dios con el mundo.

2- Recordar el sufrimiento y la muerte de Jesús en la cruz. En la cruz están expuestas nuestras injusticias, violencias y pecados. Este mundo es injusto y Dios lo sabe. Él nos ha sacado de la desesperación sufriendo como nosotros. La cruz no resolvió el sufrimiento, pero sí que le puso fecha de caducidad. Puede que no sepamos siempre dónde está Dios cuando sufrimos, pero Él siempre sabe dónde estamos nosotros. Nos podemos quejar, pero: ¿Fue la  vida justa con Jesús hombre?

Predicación del 2 de diciembre

Eduardo Delás