No infravalores lo que Dios   puede hacer contigo

“poned manos a la obra porque yo estoy con vosotros, dice el Señor del universo”
Hageo 2:4

Vivimos con la tiranía de lo externo y lo urgente. Necesitamos sabiduría para establecer lo importante de la vida. En el 587 aC se destruye la ciudad y el templo de Jerusalén. Hageo exhorta a Zorobabel a reconstruirlo, pero buscan excusas y se dedican a sus casas. Hageo denuncia que el pueblo sólo vive para sí mismo. Al final obedecen, y el Señor reitera su compromiso, su promesa. ¿Qué significa eso 2.500 años después? ¿Cómo enfocas tu vida? ¿Vives bajo el paradigma del reloj o de la brújula que te marca el norte? No permitas que nada rompa tu equilibrio personal. Dios debe ser el eje de nuestra actividad y de lo que somos. Dios, familia, trabajo: ese debe ser el orden de nuestras prioridades. La Palabra de Dios nos reta a reflexionar sobre cómo caminamos. Dios siempre está cercano a nuestro desánimo; obediencia y promesas siempre caminan juntas y transforman el desaliento en esperanza. No infravalores lo que Dios puede hacer contigo; el pasado no debe determinar tu futuro. Dios dota a cada vida de trascendencia y propósito

Predicación del 15 de abril
Javier García