Encargos

Encargos

El primer día de 2023 tuve un postre excepcional. No eran los turrones de año nuevo, ni cualquier dulce navideño tampoco. Fue algo más simple pero cargado de significado. Naranjas.

Naranjas de Euskadi

¿Qué tenían de especial estas naranjas? Eran unas naranjas recogidas en el jardín de la casa de mis suegros en Euskadi, de un naranjo que mi suegro quiso plantar a pesar de no ser una tierra de naranjos por las características frías y húmedas del clima. 

Aun así, él quiso plantarlo y cuidarlo en un invernadero que él mismo construyó. Cuando mi mujer Estibalitz le visitó en el hospital en sus últimos días, cogió fuerzas para transmitirle un último encargo: “¡No se os olvide regar el naranjo!”. Un curioso encargo, que aportó un punto alegre en la dureza del momento y de la situación.

Cuatro años más tarde, hemos podido disfrutar del jugoso fruto del naranjo que ha crecido en un entorno diferente, a pesar de los cuidados que se le dan al no vivir nadie en la casa. Verdaderamente, fue un postre especial y pude disfrutar de un momento dulce, por el postre y por el buen recuerdo después de los años.

La importancia de los encargos

Los encargos son importantes y a todos nos gusta que se cumplan. Nos encargamos unos a otros comprar una barra de pan, o pasar por la farmacia a por medicación. Encargamos a nuestros hijos que cierren bien las puertas al salir o que controlen que las luces no se queden encendidas. 

Encargamos que se rieguen las plantas —o el naranjo— o que se ponga agua para los gatos en nuestra ausencia. Y nos complace que se cumplan los encargos porque son importantes para todos. Pero también nos pueden llegar a irritar si no se llegan a completar por una distracción o por dejadez. Nos ha pasado a todos, estoy seguro.

¿Qué encargos nos ha dejado Dios?

Podríamos hacer una lista muy larga de encargos que Dios nos ha dejado para nuestro día a día. Hoy solo quiero centrarme en una lista de tres que se encuentran en el libro de Miqueas, en el Antiguo Testamento.

¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el SEÑOR? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios. – Miqueas 6:8

Atentos a la declaración de lo que es bueno. Atentos a los encargos: solamente se nos requieren tres cosas en este versículo. Es un encargo sencillo, porque empieza por la palabra “solamente”, por eso estemos alerta de no descuidarnos nada. Solo tres cosas.

Primero: hacer justicia 

Buscar lo bueno, ser justos y ecuánimes, no buscar el mal. Vivir vidas íntegras, sin hacer favoritismos, ni dejar a nadie de lado. En un mundo que vemos tan lleno de injusticias y desigualdades, tenemos el encargo de ayudar y poner nuestro grano de arena para que esta balanza se equilibre. Todo un reto, pero debemos esforzarnos para hacer justicia diariamente. 

Segundo: amar misericordia 

Misericordia es compasión hacia quien no la merece. Es el carácter último de Dios mostrado en su gracia. Y evidentemente, aquí tenemos un reto. Tenemos que amar la misericordia, no solo practicarla. 

Amar el perdón infinito y compartir la gracia… incluso cuando nos cueste. Y es muy probable que nos descuidemos esta parte del encargo… porque es un poco difícil. Por eso, marca bien este segundo punto. Resáltalo con fluorescente y proponte amar al prójimo con el mismo amor con el que Dios nos ha amado a nosotros. Amor infinito e incondicional. Es un reto, pero merecerá la pena.

Tercero: caminar humildemente con tu Dios  

Caminar con alguien requiere compartir un destino, pasar tiempo juntos, coger un mismo ritmo y conversar de muchas cosas en el camino. Si alguien se fatiga, bajar el ritmo y coger fuerzas, y también pararse a disfrutar el paisaje y a saborear el momento y el lugar.

Atentos al cómo: humildemente. En estos tiempos de postureo digital y de poner la foto más impactante en Instagram, el tuit más ingenioso, damos poco margen al error, al fracaso o a la imperfección.

Necesitamos caminar con humildad, tener una actitud más abierta, con capacidad de escuchar y de entender, de no creerse superior al otro y sobre todo, de reconocer el lugar de Dios en nuestra vida y resituarnos en nuestra posición de hijos. Dios está al control y nosotros debemos caminar humildemente junto a Él, disfrutando su guía y su soberanía.

Dios sabe lo que es bueno y sabe lo que nos puede encargar. Nos ha creado y nos conoce, y por eso nos encarga cosas que podemos llevar a cabo y que darán fruto bueno a su tiempo. No hay nada imposible para Dios. No es tan complicado. Cultivar naranjas en Euskadi también parecía difícil… pero ahí están.

No te olvides de sus encargos.
Justicia.
Misericordia.
Humildad.

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