El corazón del problema es un problema del corazón

El corazón del problema es un problema del corazón

“…nuestra carta de recomendación sois vosotros mismos”
2ª Corintios 3:2
En Génesis vemos que Dios era creador y estaba satisfecho de lo que había hecho. Lo hizo todo bien y bello. El ser humano estaba en armonía con Dios, consigo mismo y con la naturaleza. Después, entró el pecado y causó una ruptura. Vivimos en crisis; la gente no tiene en quien confiar, está desesperanzada. La respuesta no está en la política, la economía o la religión. Es una crisis espiritual; el corazón del problema es un problema del corazón. Dios creó la Iglesia como un cobijo, la que está formada por corazones transformados por Jesucristo. Dios nos capacita. La respuesta al vacío está en el Evangelio; como cristianos debemos ser capaces de ofrecer estas realidades, conectarlo con las necesidades y desafíos del hombre. Dios busca personas que marquen la diferencia, pero con un requisito: debemos confiar en Él. El compromiso no es instantáneo, es una obligación que se ha contraído. Implica responsabilidad y fidelidad, requiere de todo nuestro ser. Y requiere conocimiento. ¿A qué y hacia qué nos comprometemos? ¿Para qué vivimos? ¿Para la aprobación de los demás? ¿Por qué Cristo como modelo?:
1-Porque es el modelo por excelencia; entregó su vida.
2-Es el prototipo de hombre sin pecado.
3-Es modelo de conducta y servicio. Jesús no vino a ser servido, sino a servir.”

Predicación del 3 de marzo
Gema Pérez

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