Jesús vino para ser luz

Jesús vino para ser luz

“…para que los ciegos vean y los que ven se vuelvan ciegos”
Juan 9:39

El del ciego, es el único milagro que nos narra una dolencia de nacimiento. Cuando Jesús se encontraba con personas necesitadas solía preguntarles: ¿Qué quieres que haga por ti?. La respuesta solía ser sobre la salud personal o de seres queridos. Pero el fin último de Jesús no era el milagro y paliar el sufrimiento; era lo eterno. Vino para producir un cambio radical en la vida, para perdonar a esclavos de la culpa y el pecado, para dar futuro a los que han perdido la esperanza. Una visión que nos conecta con la voluntad del Padre, para ser luz en las tinieblas. El hombre ciego no sabía qué era la luz.

Su ceguera lo marginó. Los judíos creían que era consecuencia de algún pecado de los padres o del propio feto. Jesús rompió con el debate e introdujo el concepto de la manifestación de los propósitos de Dios. El dolor, la desilusión, la pérdida, son situaciones difíciles, pero en ella se revela la Gracia de Dios. La vida del ciego ilustra como Dios quiere abrir los ojos de nuestra vida espiritual. Esta historia nos enseña varias lecciones prácticas:

1- Jesús nos ve.
2- Nos envía: ¿estamos haciendo nuestra parte?
3- Nos reta a no conformarnos: debemos pensar como Cristo, opinar y actuar.
4- Nos reta a ser agradecidos.
5- Nos reta a mantenernos fieles.
6- Nos busca.
7- La adoración ha de ser nuestra respuesta.

Predicación del 28 de abril
Javier García

 

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