Nuestra oración debe ser teocéntrica, no egocéntrica

Nuestra oración debe ser teocéntrica, no egocéntrica

“… confesaos pues los pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La petición eficaz del justo puede mucho”

Santiago 5:16

Orar es más que hablar con Dios, es practicar Su presencia en nuestras vidas. El centro de la oración debe ser Dios; debe ser teocéntrica, no egocéntrica. No es un fin en si misma, es un medio para cultivar nuestra relación. La oración es fuente de paz, de poder y de bendición. En una oración equilibrada debe aparecer la adoración a Dios, la confesión de los pecados, nuestras peticiones e intercesión, es decir, nuestras peticiones para los demás.

Pablo escribió muchas oraciones. En Colosenses 1:9-14 indica su hábito de orar; su preocupación universal, Pablo ora por personas que no conoce. Ora regularmente, lo que no significa que estuviera todo el día, sino que vivía la presencia de Dios en su vida. Ora con acción de gracias, agradeciendo lo que Dios ha hecho por él. Además, pide conforme a la Palabra.

Dios desea que nos cuidemos mutuamente y que nos edifiquemos los unos a los otros. Por eso, debemos preocuparnos los unos de los otros y orar siendo conscientes de las necesidades de los demás y la gracia y la voluntad de Dios.

Predicación del 4 de noviembre
Yolanda Santolaria

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