Regalos

Regalos

“When God gives a gift, he wraps it in a person.
Cuando Dios da un regalo, lo envuelve en una persona.”
– Dr. William Lane.

Estoy convencido de que muchos de nosotros habremos usado estos últimos días para buscar regalos navideños con los que agasajar a las personas que queremos. Me encanta hacer regalos y tener detalles pequeños. Es uno de los lenguajes del amor que me encanta y a veces puedo llevarle a una persona un posavasos con historia, un punto de libro o un paquete de chicles que no se vende en España. Para mí, los regalos no tienen que ser caros, sino tener una historia. Os podéis imaginar que la Navidad y el intercambio de regalos me parecen un momento fascinante del año.

Una cita fascinante

Cuando leí la cita del Dr. William Lane me quedé fascinado y me dio mucho que pensar: Cuando Dios da un regalo, lo envuelve en una persona. Léela otra vez, despacio y saboreando cada palabra y cada idea.

Me impactó esta idea sobre los regalos, y más por el doble sentido del original en inglés: gift es regalo, pero también es un don, un talento. Pensad en la cantidad de dones que tienen los miembros de vuestra familia, vuestros seres queridos y las personas que forman las iglesias.

Grandes dones envueltos en grandes personas

¿Tiene alguien de tu familia el don de cocinar unas magdalenas exquisitas o un plato típico que no falta en las celebraciones navideñas? ¿O quizás uno de tus hijos tiene el don de organizar el maletero del coche abarrotado en las vacaciones de verano? Seguro que conoces a esa persona que dice las palabras sabias que aplacan una acalorada discusión, o a la amiga dispuesta a ayudar con el bricolaje del hogar.

Y en la iglesia, cada domingo encontramos dones en las personas que nos saludan en la entrada, en la persona que nos descubre un nuevo pasaje bíblico en la escuela dominical o en las que nos dirigen la alabanza, nos hablan desde el púlpito o nos emocionan al piano.

Grandes dones envueltos en grandes personas. ¿Y los dones que no vemos los domingos? ¿Quién limpió la iglesia cada semana, preparó el pan o el vino de la Santa Cena, envió el boletín semanal o ajustó el volumen de los micros desde el altillo? Dones y talentos envueltos en personas que nos entregan estos regalos cotidianos y que a veces nos pasan inadvertidos. Tómate un tiempo y agradece estos presentes como cuando te regalan un nuevo libro o una prenda favorita.

Revestíos de amor

Y si te gustan los regalos, seguro que sabes apreciar un buen envoltorio o un bonito lazo que anticipa el brillo del regalo. En Colosenses 3:14, Pablo aconseja a las personas a las que dirige su carta una preciosa manera de poner un bonito lazo a los dones de sus vidas: revestíos de amor, que es el lazo perfecto. Adorna tu don con el lazo del amor, que perfecciona ese talento que tienes.

El regalo encarnado

La Navidad es el tiempo de los regalos, y como Dios sabe la mejor manera de hacerlos, creó el mejor regalo que podía hacer y nos lo entregó en la primera Navidad. Condensó el regalo de su infinito amor, su inagotable misericordia y su maravillosa gracia, y lo envolvió en el frágil cuerpo de un bebé que nos abrió las puertas de la Vida Eterna, mostrándonos el camino al Padre. 

Cuando Dios da un regalo, lo envuelve en una persona, y el mejor regalo fue su Hijo Jesucristo, que vino a vivir y a morir por nosotros de la manera más humilde y bondadosa que se pueda uno imaginar.

Piensa en el misterio de la Navidad, y medita en el milagro de la encarnación, en el que el Dios infinito y todopoderoso se regala a sí mismo, se humana en un bebé y se envuelve en el precioso lazo del amor que simboliza su entrega por toda la humanidad. ¿Habías pensado alguna vez en la Navidad desde esta visión del regalo envuelto en la persona de Jesús?

Cuando esta Navidad te entreguen un paquete con un precioso envoltorio, párate antes de abrirlo, toca las manos de la persona que te lo entrega y mira en sus ojos y en su cara para ver que esa persona es el verdadero regalo y no el objeto que te entrega. 

Y mira a la persona de Jesús y su regalo encarnado para toda la humanidad.

Dios está con nosotros. Emmanuel.

Feliz Navidad.

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