
(Pieter Bruegel, siglo XVI)
Este cuadro es, básicamente, una escena navideña en la que no se encuentran fácilmente los protagonistas principales: Jesús y su familia. Bruegel pintó la llegada de Jesús como algo que puede suceder justo delante de nosotros, pero pasar desapercibida mientras todos estamos ocupados en los muchos quehaceres de la vida.
Ellos están ahí, perdidos en el entorno nevado y bullicioso, casi absorbidos por lo que para muchos parece urgente en ese momento: papeleo, colas para el censo, pequeños dramas, el ir y venir en medio de las muchas distracciones.
El pintor flamenco describió la venida de Cristo como algo fácil de pasar por alto. Y así es exactamente como nos podemos sentir en Adviento: estar tan concentrados en hacer las muchas cosas que nos ocupan que podemos perder de vista lo más importante.
En algún lugar entre la multitud, Dios llega. Silenciosamente, pacientemente, sin forzar la atención y sin competir con el ruido.
Jesús, no quiero pasar de largo este Adviento. Que el Señor nos ayude a ir más despacio y poder verle caminar entre nosotros. Si Dios puede estar presente en un pueblo abarrotado, también puede estar presente en lo cotidiano de nuestra ocupada vida.
¿Qué es lo “urgente” que hoy te está impidiendo ver a Jesús pasar cerca de ti?
Crèdits de la imatge: Pieter Bruegel el Vell, El cens de Betlem (1566). Domini públic. Wikimedia Commons (The Yorck Project). Wikimedia Commons
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