Respuesta breve
Orar es hablar con Dios con confianza y sinceridad. Puedes empezar con palabras sencillas: adóralo, dale gracias, cuéntale lo que vives, pide perdón y ayuda, ora por los demás y disponte a seguir su voluntad.
Pasajes bíblicos
Mateo 6:5-13 · Lucas 11:1-13 · Romanos 8:26-27 · Filipenses 4:6-7 · Hechos 2:42
No necesitas palabras perfectas
Orar es hablar con Dios con confianza y sinceridad. No es recitar una fórmula mágica ni intentar convencer a Dios con muchas palabras. Jesús dice que el Padre ya sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos (Mateo 6:7-8). Podemos acercarnos a él tal como somos: con gratitud, preguntas, alegría, culpa, dolor o silencio.
Los discípulos también tuvieron que aprender. En Lucas 11:1 pidieron a Jesús: «Señor, enséñanos a orar». Por eso, no saber cómo empezar no es un fracaso; puede ser precisamente el comienzo de la oración.
El padrenuestro es una guía
Cuando Jesús enseña el padrenuestro (Mateo 6:9-13), no da solamente unas palabras para repetir. Nos muestra un camino para ordenar el corazón:
- «Padre nuestro»: nos acercamos a Dios con confianza y recordamos que formamos parte de una comunidad.
- «Santificado sea tu nombre»: reconocemos quién es Dios y lo adoramos.
- «Venga tu Reino; hágase tu voluntad»: ponemos sus propósitos por delante de los nuestros.
- «Danos hoy nuestro pan»: presentamos las necesidades cotidianas y dependemos de él.
- «Perdónanos»: confesamos el pecado y aprendemos a perdonar.
- «Líbranos del mal»: pedimos ayuda ante la tentación y todo aquello que nos aleja de Dios.
Una manera sencilla de empezar
Puedes reservar unos minutos, buscar un lugar tranquilo y seguir estos pasos sin convertirlos en una obligación rígida:
- Detente: guarda silencio y recuerda que estás ante Dios.
- Adora y da gracias: reconoce algo de su carácter y de lo que has recibido.
- Habla con honestidad: cuéntale qué te preocupa, confiesa lo que no ha estado bien y pide ayuda.
- Ora por los demás: lleva ante Dios personas, situaciones y necesidades del mundo.
- Escucha y responde: lee un fragmento de la Biblia y pregúntate qué paso de obediencia te invita a dar.
¿Qué puedo decir en mi primera oración?
Puedes comenzar con unas palabras tan sencillas como estas:
Padre, aquí estoy. Gracias porque me conoces y me escuchas. Ayúdame a conocerte y a confiar en Jesús. Perdona lo que he hecho mal, guía mis decisiones y enséñame a amar y servir a los demás. Que se haga tu voluntad en mi vida. Amén.
No tienes que repetir este ejemplo exactamente. Dios no valora la elocuencia, sino un corazón que se acerca a él con fe y verdad.
¿Y si no sé qué decir?
Hay momentos en los que el dolor, el cansancio o la confusión nos dejan sin palabras. Podemos leer un salmo y hacer nuestras sus palabras. También podemos permanecer en silencio ante Dios. Romanos 8:26 afirma que el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad cuando no sabemos cómo orar.
La Biblia incluye oraciones de alabanza, lamento, confesión, petición y esperanza. Esto nos muestra que no tenemos que esconder lo que sentimos. Podemos hablar con Dios con respeto y, al mismo tiempo, con una honestidad profunda.
¿Dios responde siempre como pedimos?
La oración no es una manera de controlar a Dios. Orar en el nombre de Jesús significa acercarnos confiando en él y aprender a desear aquello que está de acuerdo con su voluntad. A veces la respuesta coincide con lo que pedimos; otras veces es diferente o nos hace esperar. En todos los casos podemos seguir presentándole nuestras peticiones con acción de gracias (Filipenses 4:6-7).
Orar a solas y con la iglesia
Jesús habla de la oración en secreto, pero los primeros cristianos también perseveraban juntos en la oración (Hechos 2:42). Necesitamos ambas cosas: una relación personal con Dios y una comunidad con la que dar gracias, interceder y sostenernos.
Si quieres aprender a orar, puedes comenzar hoy con cinco minutos y un salmo. También puedes compartir este camino con otras personas en la UNIDA: nadie tiene que aprender a seguir a Jesús a solas.